El Sistema
Solar...
Es imposible mencionarlo sin que vengan a mi cabeza, en estampida,
reflexiones vitales de todo tipo cabalgando sobre muy diversas cuestiones,
¿cómo se creó todo?, ¿qué nos deparará?, ¿descifraremos sus misterios?,
¿podremos terraformar alguno de nuestros planetas vecinos antes de que sea
tarde?, ¿hay vida, aunque sea microbiana, en alguno de sus rincones?, ¿cual es
su sentido?, ¿cual nuestro papel en todo este engranje universal?, etcétera...
Sin embargo, este post no va a tocar ninguno de esas cuestiones ahora, porque
sería demasiado largo y prefiero tratarlo más adelante. El viaje que
propongo va a ser mucho más rápido, certero, intuitivo, visual y simple.
¿Realmente
soy consciente de las magnitudes de las que hablamos cuando nos referimos al
Universo, no en cuanto a cantidad y diversidad de cuerpos celestes, que es
obvio, sino en cuanto a las enormes distancias entre los objetos que lo forman?
Creo que a veces se escapa a mi comprensión…
A ver si
entiendo la idea, el Universo está compuesto por cientos de miles de millones
de galaxias. Cada galaxia está formada por centenares de miles de millones de
estrellas. Vamos a ahondar un poco más, acercamos más el teleobjetivo
imaginario de este post y así podemos escoger una de esas galaxias, casualmente
la nuestra, la Vía Láctea, el Camino de Leche que llamaron los romanos, leche
derramada del pecho de la Diosa Hera, según los griegos.
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Sit. del Sol en la Vía Láctea. |
Desde el
centro de nuestra galaxia, deberíamos desplazarnos 27.000 años luz
aproximadamente (posee un diámetro de 100.000 años luz) en línea recta en
dirección al brazo de Orión, (que forma parte del Brazo de Sagitario) para
poder localizar el área donde se encuentra nuestro Sistema Solar, como una gota
minúscula en un inmenso océano de estrellas.
Ante
nosotros, y separado “solamente” por 4,37 años-luz (41,3 billones
de Km) del Sistema Binario Alfa Centauro, aparecería un Sistema Planetario, el
nuestro, compuesto por 8 planetas según los más rigurosos, 9 planetas según los
más románticos.
Y aquí
es donde comienza nuestro “pequeño” viaje. Si hemos estado pensando en las
anteriores distancias, el Sistema Solar se nos debe antojar muy pequeño y quizá
lo sea, quizá no, echemos un vistazo…
Para tal fin
he elaborado una simple hoja de cálculo en Excel, donde tenemos los diámetros
de los planetas y del Sol, y la distancia desde cada uno de ellos al Astro Rey.
Con unas simples multiplicaciones podemos modelar a escala el Sistema Solar,
ampliando o reduciendo sus medidas a nuestro antojo, guardando las proporciones
y tomando como base estándar para dichos cálculos, el diámetro del Sol.
Nada nuevo,
pero tampoco lo pretendo.
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El Astro Rey. |
Sigamos con
los problemas que hemos encontrado en la comparación. Dada la diferencia de
tamaño entre los objetos del Sistema Solar, habría que encontrar una medida que
nos fuese fácil tener en mente, es decir, si equiparamos el Sol con una manzana,
los planetas serían como moléculas, con lo que se nos escapa de nuestra
percepción por tener tamaños mínimos. Si por el contrario, escalamos el
diámetro del Sol al Everest (unos 8 km aprox.), sabríamos de lo que hablamos,
pero también se nos escaparía de nuestra percepción, por máximos. Yo no he
estado en el Himalaya, y aunque conozco el Everest por fotos, creo que no me
voy a hacer una idea de lo impresionante que es aquello hasta que no esté allí
y lo vea con mis propios ojos, y por eso, tampoco tendré una imagen real de la
comparación. De ahí la necesidad de encontrar alguna medida de comparación que
permanezca en la cabeza y que no se nos escape, ni por mínimos, ni por máximos,
y que además fuese común para la mayoría de personas.
He barajado
varias medidas, pero por la que me decanto en este momento es por equiparar el
diámetro del Astro Rey a la altura de un edificio. Todos los hemos visto, todos
tenemos una casa, donde quiera que vayamos los vemos, son una constante en los
perfiles urbanos de nuestro día a día.
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Edif. Telefónica (Gran Vía, Madrid). |
Me he
decantado por un edificio en particular, como buen gato que soy, tenía que ser
de la capital, no tanto por un motivo de centralismo, sino por un motivo de
facilidad, al ser la capital de España, tiene más probabilidad de que haya sido
visto por mayor número de personas. Es uno de esos edificios al lado del cual
seguro has paseado a pie o en coche, si vives en Madrid o si alguna vez has
estado de visita por la Villa, es la imagen de la Gran Vía, el Edificio de
Telefónica, el primer rascacielos de Madrid y según algunos, de Europa.
Si
supusiésemos que el Sol a escala que proponemos, estuviese colocado en la Gran
Vía, con un diámetro exactamente igual a los 88 metros de altura de dicho
edificio, nos encontraríamos con la siguiente imagen de nuestro Sistema Solar:
Mercurio:
Sería una
bola de 30,66 cm, situado a 3,65 Km del Edificio Telefónica. Es decir, este
planeta, el más cercano al Sol, con temperaturas que varían entre los 350 ºC
por el día y los -170 ºC por la noche, sería en nuestro modelo, como una maceta
media, de las que utilizamos para plantar un tronco de Brasil en nuestra terraza.
Venus:
Este
planeta, portador de un brutal efecto invernadero, tendría un diámetro de 76,05
cm y estaría a 6,79 Km de nuestro particular Sol
Tierra:
Con un
tamaño ligeramente superior al de Venus, nuestro planeta azul, cuna de toda
vida conocida, quedaría como una esfera de 80,18 cm y a una distancia de 9,43
Km de nuestro “Edificio Rey”.
Marte:
El
Planeta Rojo, con casi la mitad de tamaño que la Tierra, tendría unas
dimensiones de 42,66 cm y estaría distanciado del Sol en la friolera de 14,33
Km.
Júpiter:
Con este
cuerpo celeste, las medidas se incrementan drásticamente. Teniendo poco más de
la mitad de diámetro que la Estrella tipo enana roja, “Próxima Centauri” (la
estrella más cercana al Sol en este momento), este Gigante Gaseoso
tendría en nuestro modelo a escala, un tamaño de unos 8,98 metros (ya no
cm), y se situaría a una órbita media de 48,90 Km del edificio de Telefónica.
Saturno:
¡¡Adiós
Madrid!! Y es que Saturno, con sus anillos, sería una esfera de 7,57 metros y
una distancia al Sol a escala, de 89,82 Km, lo que lo sitúa, si por ejemplo
utilizásemos la autopista A-3*, a las afueras de
Madrid, ya en la provincia de Cuenca.
*
A-3: Autopista Madrid – Valencia. Utilizo esta autopista, porque mis idas
y venidas a Alicante hacen que sea la que mejor conozco y la que más veces he
recorrido en mi vida.
Urano:
Este gigante
helado, que alberga la atmósfera planetaria más fría del Sistema Solar (-224
ºC) y unos vientos que pueden llegar a 900 Km/h, tendría el aspecto de una bola
pulida de 3,21 metros, y estaría alejado del edificio de Telefónica 180,40 km
(entre Motilla del Palancar y las Pedroñeras, es decir, si estuviésemos en la
A-3, seguimos un poco más y nos tomamos unos torreznos en el "Juanito" de camino
a Neptuno).
Neptuno:
El Dios
romano del Mar, uno de los denominados planetas exteriores, descubierto
mediante cálculos matemáticos, no mediante observación directa (aunque Galileo lo divisó anteriormente, lo confundió con una estrella) y que ostenta el
record de ser el planeta con los vientos más fuertes del Sistema Solar, no pasaría de ser una esfera de 3,11
metros (muy parecida a Urano), pero con una distancia al edificio de
Telefónica, nuestro Sol a escala, de 282,92 Km, en la frontera, no del espacio
conocido, sino entre Albacete y Alicante.
Plutón:
...“Última
estación: ¡Plutón – Termino!”
Si, efectivamente, soy un romántico, incluyo a
Plutón como planeta. Con sus 4 satélites, este planeta enano tendría un tamaño
de 14 cm (nos olvidamos de metros de nuevo) y estaría a 370,86 Km del edificio
de Telefónica en Gran Vía.
Resumiendo...
Es decir,
cuando lanzamos un satélite artificial hacia alguno de los planetas de nuestro
Sistema Solar, por ejemplo este último, Plutón, sería como si desde el edificio
de Telefónica, algo infinitesimal (nosotros), como átomos quizá (me niego a
calcularlo), lanzase a su vez algo también infinitesimal (satélite artificial),
y le tuviese que acertar a un objeto de 14 cm de diámetro (una esfera 1,5 veces
el tamaño de una pelota de tenis), situada a 370,85 Km (prácticamente en Molina
de Segura (Murcia), según nuestro modelo a escala), salvando variables como su
correspondiente movimiento orbital, aparte de numerosos obstáculos (meteoritos,
radiaciones, polvo estelar, electrónica, energía, etc.)…¡y lo hemos hecho!
¿Me dice
algo todo ésto? La verdad… demasiado.
Oigo
susurros de grandeza, de lo fabuloso del ser humano en todo su potencial. Cómo
algo tan minúsculo e imperceptible como el Hombre, si lo ponemos en contexto de
todo lo que abarca nuestra Galaxia o el Universo mismo, puede resultar ser tan
grandioso, tan capaz, con tanto potencial, tenacidad y adaptabilidad para
superar barreras, utilizar y comprender su entorno. El Universo dio forma a un
Ser con capacidad para dejar su Huella por donde vaya, ¿pero qué clase de
huella?
Una que sin duda, merece un análisis crítico y una entrada con voz propia en iKaizen...